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Los primeros talleres de
impresión y los primeros impresores, como Plantino, o posteriormente
españoles, como Ibarra o Sancha, capaces de imprimir obras únicas, que
perduran pese al tiempo, no se valían de los árboles para fabricar el papel.
Siguiendo un método más llamativo, se servían de un material reciclado: los
trapos. Trapos viejos que recogían en las ciudades, para luego, valiéndose
de molinos y agua, obtener una pasta con la que conseguir un soporte en
donde imprimir libros y documentos.
Nosotros, ahora, cuando todo tiene otro ritmo, no seguimos aquellos arcaicos
métodos, pero al menos tratamos de lograr que el papel utilizado en los
modernos trabajos de impresión esté bien conseguido y que así lo acredite la
certificación forestal responsable FSC.
De ahí que en La Trébere procuremos que nuestros papeles tengan origen
conocido, que se obtengan donde realmente se hayan gestionado bien los
bosques, co-ayudando a la conservación de todos los del planeta mediante su
renovación sostenible. Porque es nuestra responsabilidad, la de todos, hacer
cuanto esté en nuestras manos para que, igual que aquellos trapos han
llegado hasta hoy convertidos en libros, también lleguen a las futuras
generaciones las masas forestales de cualquier país. |